“Juan Javier estuvo parado en un momento de la
historia donde estuvimos unos pocos. Es un militante activo de este
proyecto que transformó la Argentina y Entre Ríos de la mano de Néstor y
de Cristina. Además, Juan es ingeniero civil, el mejor intendente que
haya tenido Chajarí en su historia y es el responsable del progreso de
esa gran ciudad. Está llamado a ser un gran colaborador de esta
gestión”.
Gobernador Urribarri
Todo cierto. Quiero agregar que tuve que aguantarme preguntas irónicas de gente que no lo quiere y suponía que no lo iban a nombrar en ningún lugar relevante, del tipo ¿Yyyyy? ¿Se cayó lo del Ministerio? ¿Se sabe a dónde va tu intendente? Con sonrisa socarrona. Me acuerdo de ellos hoy y les deseo lo mejor en el día histórico en el que por primera vez un chajariense se convierte en Ministro de la Provincia de Entre Ríos (si me equivoco que alguien me corrija). Bien ganado se lo tiene el grandote.
El pasado 23 de octubre, el soberano eligió. Soberano acierto o soberana pifiada, el tiempo dirá. Hace un par de días que tenemos los resultados oficiales del escrutinio definitivo y en base a eso, en lo estrictamente chajaríense, vale la pena hacer un par de observaciones. Pasó más o menos lo previsto, solamente que la magnitud fue muy superior a lo que propios y extraños esperaban. Algo que no es bueno, porque siempre es saludable para el que gana tener una oposición que implique el desafío de superarse.
José Luis Panozzo es el nuevo intendente por paliza, luego de que tantos hayan determinado el fin del Frente Para la Victoria. Paliza de Urribarri. Paliza de Cristina también.
La primera curiosidad, José Luis Panozzo sacó más ventaja de la esperada, el doble casi justo de votos que la candidata de la UCR, Graciela Zambón (que tuvo la grandeza de acercarse hasta la unidad básica para felicitar al ganador, y luego tuvo un desafortunado comentario contra los votantes, comprensible para quien trabajó mucho y vio frustradas sus expectativas) y más del triple de votos que Perico Miñones, el candidato del Bustismo. Fueron 9.738 votos de Panozzo contra 4.880 de Zambón y 2.926 de Miñones.
Menos en la categoría intendente, en todas las otras el bustismo salió cuarto, atrás del oficialismo, atrás de la UCR e inclusive atrás de los votos en blanco. Esto demuestra un modesto rendimiento del Frente Entrerriano Federal y una exagerada cantidad de votos en blanco. Aún así les alcanzó para meter dos concejales, algo inesperado para todos, inclusive para el candidato a intendente por esa lista.
El candidato a senador Pablo de la Iglesia, que cuenta con cierta relevancia mediática, salió último, debajo del PRO e inclusive atrás de los votos nulos. Sobre 20.614 votantes, lo eligieron 135.
María Angélica Guerra apaleó a Damián Candarle en Chajarí, tanto que le alcanzó para ganar la senaduría por nuestro Departamento. Esta candidatura generaba muchas dudas para algunos oficialistas y esperanzas opositoras.
El radicalismo, o para ser justo, algunos de sus integrantes, dieron señales de haber quedado seriamente heridos en su orgullo, porque pensaron que la elección sería pareja. Esto es una curiosidad porque no hubo elementos objetivos para suponer que así sería. Tampoco creo que dure mucho. (expuse acá las señales y las borré porque son cosas del momento que no tienen mayor relevancia)
Como dato de Color, Rodriquez Saa sacó en Chajarí un sugerente número de votos: 666.
Para los amigos peronistas, comparto dos muy lindas cosas a propósito del 17 de octubre.
El subsuelo de la Patria sublevada - Scalabrini Ortiz
“Es increíble y hasta admirable el poder de persuasión y de
ejecución de nuestra oligarquía. En el mes de octubre de 1945, el coronel Perón
fue destituido y encarcelado. El país azorado se enteraba de que el asesor de
la formación del nuevo gabinete era el doctor Federico Pinedo, personaje a
quien no puede calificarse sino con la ignominia de su propio nombre. El
Ministerio de Obras Públicas había sido ofrecido al ingeniero Atanasio Iturbe,
director de los Ferrocarriles británicos, que optó por esconderse detrás de un
personero. El Ministerio de Hacienda sería ocupado por el doctor Alberto Hueyo,
gestor del Banco Central y presidente de la Cade, entidad financiera que tiene
una capacidad de corrupción de muchos kilovatios”.
"La oligarquía vitalizada reflorecía en todos los
resquicios de la vida argentina. Los judas disfrazados de caballeros asomaban
sus fisonomías blanduzcas de hongos de antesala y extendían sus manos pringadas
de avaricia y de falsía. Todo parecía perdido y terminado. Los hombres adictos
al coronel Perón estaban presos o fugitivos. El pueblo permanecía quieto en una
resignación sin brío, muy semejante a una agonía”.
"Con la resonancia de un anatema sacudía mi memoria el
recurso de las frases con que hace muchos años nos estigmatizó al escritor
Kasimir Edschmidt. "Nada es durable en este continente, había escrito.
Cuando tienen dictaduras, quieren democracias. Cuando tienen democracia, buscan
dictaduras. Los pueblos trabajan para imponerse un orden, articularse,
organizarse y configurarse, pero, en definitiva, vuelven a combatir. No pueden
soportar a nadie sobre ellos. Si hubieran tenido un Cristo o un Napoleón, lo hubieran
aniquilado"”.
"Pasaban los días y la inacción aletargada y sin
sobresaltos parecía justificar a los escépticos de siempre. El desaliento
húmedo y rastrero caía sobre nosotros como un ahogo de pesadilla. Los
incrédulos se jactaban de su acierto. Ellos habían dicho que la política de
apoyo al humilde estaba destinada al fracaso, porque nuestro pueblo era de suyo
cicatero, desagradecido y rutinario. La inconmovible confianza en las fuerzas
espirituales del pueblo de mi tierra que me había sostenido en todo el
transcurso de mi vida, se disgregaba ante el rudo empellón de la realidad.
"Pensaba con honda tristeza en esas cosas en esa tarde
del 17 de octubre de 1945. El sol caía a plomo cuando las primeras columnas de
obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían
directamente de sus fábricas y talleres. No era esa muchedumbre un poco
envarada que los domingos invade los parques de diversiones con hábito de
burgués barato. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos,
torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de
pingües, de restos de breas, grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando,
unidos en la impetración de un solo nombre: Perón. Era la muchedumbre más
heteróclita que la imaginación puede concebir.
"Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus
fisonomías. El descendiente de meridionales europeos, iba junto al rubio de
trazos nórdicos y el trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano
sobrevivía aún. El río cuando crece bajo el empuje del sudeste disgrega su
enorme masa de agua en finos hilos fluidos que van cubriendo los bajidos y
cilancos con meandros improvisados sobre la arena en una acción tan minúscula
que es ridícula y desdeñable para el no avezado que ignora que es el anticipo
de la inundación. Así avanzaba aquella muchedumbre en hilos de entusiasmos que
arribaban por la Avenida de Mayo, por Balcarce, por la Diagonal.
"Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad.
Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes
continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de
la Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López,
de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas.
Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de
Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe iban el peón de campo de
Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor mecánico de automóviles, la hilandera
y el peón. Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la
Nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la
conmoción del terremoto. Era el substrato de nueva idiosincrasia y de nuestras
posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin reatos y sin
disimulos. Era el de nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de
gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo
impulso, sostenidos por una misma verdad que una sola palabra traducía:
Perón."
Ante la recurrencia de dimes, diretes y puteríos que proliferan en épocas electorales, quiero dejar en claro algo, sin importar los prejuicios que dispare.
Me parece que la corrupción u honestidad va por un carril separado de la calidad de un gobierno. Es decir, un corrupto puede ser un enorme gobernante o uno pésimo. Lo mismo un tipo honesto. También puede pasar que la corrupción se materialice en los arrabales del liderazgo. En cualquier caso, quién sabe.
De cualquier manera, me parece estúpido elegir un gobernante con arreglo a una honradez que siempre es supuesta. Acá lo importante es si beneficia a las mayorías o no. La otra es una batalla que se debe dar al interior de cualquier colectivo de personas que manejan dinero.
En lo personal, hay cosas que no juzgo pero que no hago, lo saben bien todos los que me conocen. A veces, entre opciones nefastas y buenos gobiernos con fuertes sospechas de corrupción, uno elige a los últimos. Pero eso NO quiere decir que apoye el robo de plata que puede usarse para salud, educación e inclusión social. El hecho de estar convencido de pelear desde adentro las cosas, de compartir una visión ideológica, de admirar la orientación de las inversiones y de observar una mejora en la calidad general del gobierno, no quiere decir que uno vaya a comerse los mocos o que le haga campaña a la corrupción, si es que la hubiere.
Puedo votar un gobierno con sospechas de corrupción y hasta puedo llegar a hacerle campaña, si veo que beneficia a las mayorías populares y en la oposición están quienes las van a reventar. Todo colectivo humano donde se maneje dinero o posibilidades de ganar
dinero, se llame como se llame, atrae más ratones que el queso. Creo firmemente en pelear esas cosas desde adentro. Lo que no estoy dispuesto, ni voy a estar jamás, es a sumarme a una estructura de desfalco, ni a justificarla, ni a apoyarla, con el argumento de "todos los hacen" o "no voy a ser el único boludo que...". Conmigo no. Conmigo que se pudran.
Independientemente de la existencia o no de casos de corrupción a nivel nacional, provincial o local, es importante aclarar estas cosas, que son caballito de batalla opositor, ya muy cerca del 23 de octubre. No puedo hablar por otros, pero en mi caso, estoy comprometido con un proyecto político que tiende a la justicia social. Esto incluye contradicciones, impurezas, defectos y virtudes. Muchas veces hay que tragar suculentos batracios, porque todo proyecto colectivo inclusivo tiene contradicciones y creo que el gobierno de García y el de los Kirchner es lo mejor que nos pasó hasta ahora. Estoy comprometido con trabajo, voluntad y lealtad por el proyecto de una ciudad y un país más justo, pero no estoy comprometido con ningún avivado, ratero u oportunista, de los que hay en todos lados. Que quede claro. Conmigo no. Conmigo que se pudran.
Casi nadie le dio bola, pero dice Página 12 en su tapa que fueron condenados cuatro policías y un militar por delitos de lesa humanidad contra 24 víctimas, entre ellas Paco Urondo. Creo que es muy importante, y parece que mi amiga Adriana piensa parecido, porque me mandó esto, que quiero compartir.
La pura verdad (Paco
Urondo)
Si ustedes lo permiten, prefiero seguir
viviendo.
Después de todo y de pensarlo bien, no tengo motivos para
quejarme o protestar:
siempre he vivido en la gloria: nada importante
me ha faltado.
Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado de las
cosas de este mundo con inconsciencia y dolor y miedo y apremio.
Muy
de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve sueños espantosos y buenos
amores, ligeros y culpables.
Me avergüenza verme cubierto de
pretensiones; una gallina torpe, melancólica, débil, poco
interesante,
un abanico de plumas que el viento desprecia, caminito
que el tiempo ha borrado.
Los impulsos mordieron mi juventud y ahora,
sin darme cuenta, voy iniciando una madurez equilibrada, capaz de
enloquecer a cualquiera o aburrir de golpe.
Mis errores han sido
olvidados definitivamente; mi memoria ha muerto y se queja con otros
dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.
El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme, pero
lo he derrotado para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algún
día. Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la Cenicienta, aunque
algunos
me recuerden con cariño o descubran mi zapatito y también
vayan muriendo.
No descarto la posibilidad de la fama y del dinero;
las bajas pasiones y la inclemencia.
La crueldad no me asusta y siempre
viví deslumbrado por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne
perfecta.
Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud y en mi destino y
en la buena suerte:
sé que llegaré a ver la revolución, el salto
temido y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.
Estoy
seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra; compartir este calor,
esta fatalidad que quieta no sirve y se corrompe.
Puedo hablar y
escuchar la luz y el color de la piel amada y enemiga y cercana.
Tocar
el sueño y la impureza, nacer con cada temblor gastado en la
huida
Tropiezos heridos de muerte; esperanza y dolor y cansancio y
ganas.
Estar hablando, sostener esta victoria, este puño; saludar,
despedirme
Sin jactancias puedo decir que la vida es lo mejor que
conozco.