El Senador José Luis Panozzo presentó recientemente un proyecto de ley en la Cámara Alta provincial para instituir la colegiación de los profesionales en Comunicación Social. El proyecto generó flor de revuelo, incluida la bronca de la persona con mayor poder de la ciudad de Chajarí y distintas entidades relacionadas a medios, con su correspondiente impacto en la opinión pública y seguramente en distintas esferas de poder político.
Más allá de las pasiones que pueda despertar, es un hermoso tema para debatir. Ese debate, que algunos pretenden obturar alegando principios democráticos y descalificando a quienes opinan distinto, es también parte de la libertad de expresión.
No tuve ningún tipo de participación en la iniciativa, ni conozco muy en profundidad el proyecto, dado que lo leí una sola vez, pero me parece interesante por lo menos que el tema se plantee y se discuta. Bienvenidos los proyectos que movilizan. En esa posibilidad que tenemos los ciudadanos de poner el grito en el cielo, de enojarnos y de poder denostar una iniciativa de un representante legítimo del pueblo o de un sector determinado, consiste la democracia. Justamente eso que molesta tanto y merece el repudio, por ejemplo, de la Asociación de Frecuencias Moduladas de Entre Ríos (AFMER) o a la Unión de Trabajadores de la Comunicación de Entre Ríos (UCTER).
No tuve ningún tipo de participación en la iniciativa, ni conozco muy en profundidad el proyecto, dado que lo leí una sola vez, pero me parece interesante por lo menos que el tema se plantee y se discuta. Bienvenidos los proyectos que movilizan. En esa posibilidad que tenemos los ciudadanos de poner el grito en el cielo, de enojarnos y de poder denostar una iniciativa de un representante legítimo del pueblo o de un sector determinado, consiste la democracia. Justamente eso que molesta tanto y merece el repudio, por ejemplo, de la Asociación de Frecuencias Moduladas de Entre Ríos (AFMER) o a la Unión de Trabajadores de la Comunicación de Entre Ríos (UCTER).
En principio, comparto que la calidad técnica del trabajo periodístico no tiene nada que ver con su estudio universitario. Es decir, la experiencia demuestra que hay periodistas con excelente manejo de la técnica, que no estudiaron comunicación social, ni periodismo profesional y existen miles de mediocres y malos periodistas que sí han hecho la carrera profesional. Ejemplos: Nelson Castro es médico, Ernesto Tenembaum es psicólogo, Zlotowiazda economista, Gonzalo Bonadeo no estudió la carrera de periodismo ni comunicación, lo mismo que Lanata, por citar solamente algunos casos conocidos.